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El eje del jihadismo, Por Walid Phares y Behrooz Bahbudi

El eje del jihadismo

Por Walid Phares y Behrooz Bahbudi

Colaboraciones nº 1214 18 de Septiembre de 2006

(Publicado en The Washington Post, 30 de agosto de 2006)
A causa de que el público americano no ha sido informado durante once años de la amenaza que condujo al 11 de Septiembre, y dado que las aulas y salas de prensa en Estados Unidos no estaban lo bastante formadas acerca de la amenaza global del jihadismo, se concluye que depende del ciudadano particular informarse acerca de este peligro y movilizarse para evitar la jihad futura que se avecina en todo el mundo y en casa. Es importante que la ciudadanía comprenda quiénes son los jihadistas, qué es lo que quieren lograr y cómo están procediendo. Sin este conocimiento, el público va a ser incapaz de tomar parte en el debate político sobre seguridad nacional y la Guerra contra el Terror. Y si es privado del apoyo de un público informado, el gobierno, ahora y en el futuro, no va a poder acometer las decisiones difíciles concernientes a la derrota del enemigo terrorista.

La sociedad americana y las demás sociedades democráticas de todo el mundo, incluyendo judíos, cristianos, budistas, hindúes, musulmanes y los demás, han sido objeto de una campaña ideológica internacional por parte de los jihadistas, que pretenden alcanzar el dominio mundial, es decir, la creación de un régimen totalitario global parecido a los Talibanes. Su ideología se opone a la democracia, al pluralismo y al secularismo, y es una amenaza directa a la paz. El jihadismo rechaza el derecho internacional tal como lo conocemos, a Naciones Unidas, la Declaración Universal de los Derechos Humanos, a la mayor parte de los gobiernos de todo el mundo, los derechos de la mujer según lo planteado en la era moderna, la libertad artística y de expresión, y cualquier interpretación del universo, la historia y los valores que sea distinta a la propia. El jihadismo discrimina a todos los seres humanos que no acaten su opinión. Los denomina kuffars - infieles. Esta ideología prescribe la violencia contra los infieles, ya sean cristianos, judíos, hindúes, musulmanes o cualquier otro; busca una campaña bélica global contra todo aquel que se les oponga; y denomina a esta guerra "su jihad". De ahí que esta ideología, en sus diversas formas y expresiones, vaya contra el derecho internacional y debería ser prohibida por la comunidad internacional.

Existen dos "ramas" importantes de jihadismo: los salafistas y los jomeinistas.

Los salafistas, influenciados por los wahabíes radicales y la Hermandad Musulmana, buscan la eliminación de los actuales gobiernos árabes y musulmanes y su reemplazo por un poder mundial llamado "el Califato". El movimiento salafista dio lugar a al Qaeda y sus filiales en todo el mundo, y se identifica como Movimiento Jihadista Salafista Internacional. En el mundo musulmán es omnipresente, y tiene una presencia significativa dentro de las democracias de todo el mundo. Los jihadistas salafistas establecieron el régimen Talibán en Afganistán. Era el modelo que querían multiplicar por todo el mundo.

Los jomeinistas son los seguidores jihadistas de las enseñanzas del ayatolá iraní Rujala Jomeini. Han establecido lo que llaman "la República Islámica" en Irán y han financiado diversos movimientos, incluyendo Hezbolá en el Líbano. El régimen iraní oprime a sus propios pueblos y buscar la expansión regional y mundial a través del terrorismo y la amenaza nuclear.

Cada uno de los dos bloques jihadistas tiene sus propias estrategias y zona de acción: al Qaeda y los salafistas se han infiltrado en muchos países y penetrado en algunas instituciones gubernamentales del mundo musulmán. También han establecido células dentro de las democracias occidentales y las restantes democracias. Los jihadistas jomeinistas tienen total control de régimen de Irán y han creado un eje del terror en Oriente Medio, incluyendo a Hezbolá y al régimen baazista de Siria. Ambos poderes pretenden derribar a América, minar las democracias y reprimir las libertades en el mundo árabe y musulmán. Aunque con objetivos a largo plazo distintos, los jihadistas salafistas y los jomeinistas tienen intereses comunes contra enemigos comunes: las democracias. En muchos lugares y en distintas ocasiones, los dos bloques del jihadismo han establecido alianzas interinas: los regímenes de Irán, Siria y Sudán y las organizaciones de al Qaeda, Hamas, Hezbolá, la Jihad Islámica, la Jemaa Islamiya y muchas otras han cooperado. Contra las democracias y las sociedades civiles han creado un eje del jihadismo. Esto es a lo que se enfrenta el público americano y de las demás sociedades civiles de todo el mundo desde los años 90. Las víctimas del jihadismo pertenecen absolutamente a todas las religiones y etnias: desde los civiles musulmanes sunníes de Argelia, los negros africanos de Sudán, los cristianos coptos de Egipto, los chi'íes y kurdos de Irak, los cristianos y otros en el Líbano, inocentes en Indonesia e Irán pasando por las sociedades de Rusia, Argentina, la india, Europa, Israel y Estados Unidos. En pocas palabras, la humanidad es objeto de ataque por parte del jihadismo.

El público tiene que aprender más acerca del movimiento ideológico que emprende la guerra contra él. El público americano tiene que pedir al Congreso de los Estados Unidos que investigue el jihadismo.

El Dr. Walid Phares es miembro decano de la Fundación de la Defensa de las Democraci
El Dr. Behruz Behbudi es el presidente de Global Unity Partnership y refugiado político iraní.